Madrid en la Edad de Plata

1. Giner, Cossío y Fernando de los Ríos en el Cementerio Civil, con Colombine, Baroja y Galdós. Un paseo. ‌‌ 2. Lorca sonríe en Vigo y La Barraca viaja a los pueblos. ‌‌ 3. El piano de Lorca en la Residencia de Estudiantes. ‌‌ 4. Autoras en la Edad de Plata del español. ‌‌ 5. La ‘Edad de Plata’ en los currículos de Bachillerato de Lengua Castellana y Literatura II. ‌‌ 6. La escritora Luisa Carnés busca trabajo en el Madrid de 1934. ‌‌ 7. Revistas de la Edad de Plata. ‌‌ 8. Periódicos de la Edad de Plata. ‌‌ 9. Archivos de la Edad de Plata. ‌‌ 10. Tertulias en la Edad de Plata. ‌‌ 11. Generaciones en la Edad de Plata. ‌‌ 12. Las Misiones Pedagógicas. ‌‌ 13. Las Sinsombrero y el sinsombrerismo. ‌‌ 14. La Ciudad Universitaria en construcción y destrucción. ‌ ‌‌ 15. María de la O Lejárraga de Martínez Sierra

Coordina Javier Fernández Delgado.
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Colección de materiales didácticos digitales transmedia y multimodales sobre la época de la Edad de Plata de las letras y las ciencias españolas y en español, cuya versión más intensa transcurre durante la vida de Lorca, entre 1898 y 1936, con Madrid como uno de los centros de las elipses.


Dirigible Graff Zeppelín sobrevolando la Gran Vía en 1930.

Hace un siglo ─y lo seguirá haciendo durante los próximos años─, el español de ambos mundos estaba cambiando de color, adquiriendo un tono plateado que eclosionó en la que denominamos con orgullo exaltado Edad de Plata de la cultura y la ciencia españolas, del español deberíamos decir más propiamente, que vivió una primera etapa a un lado del Atlántico, hasta que durante la Guerra de España fue tomando el relevo la otra orilla, la americana, que vivió su propia Edad de Plata peregrina, mientras Europa se sumergía en la violencia y la destrucción y en España caía la noche triste del franquismo, donde los que se quedaron vivieron un repliegue en la nueva Edad de Hierro nacionalcatólica e imperial.

Aún así, bajo el silencio y el olvido ─«Metidos hasta el cuello en la ignorancia», escribe Max Aub en 1971─ susurran o gritan las voces plateadas, de los que se fueron y de los que se quedaron, que merece la pena traer al presente, a ver qué nos cuentan, si nos conmueven, divierten, estremecen, entretienen o, sobre todo, si nos dan nuevas viejas ideas con las que comprender y enfrentar el mundo de hoy.

Madrid tuvo un papel protagonista en esos años, singularmente como capital poética del mundo, como zanjaba con un gesto inconfundible Miguel García-Posada, allá por 2008.

1. Giner, Cossío y Fernando de los Ríos en el Cementerio Civil, con Colombine, Baroja y Galdós. Un paseo.

En el Cementerio Civil de Madrid se pueden encontrar hermosos ecos del Madrid de la Edad de Plata, ya que allí reposan los restos de ilustres protagonistas de aquellos años, de varias generaciones. No hace tanto se quisieron reunir en ese recinto ─antes maldito, porque era donde se obligaba a enterrar a los no católicos, los suicidas, los protestantes, los judíos, los ateos…, y ahora sagrado y laico─ a los maestros institucionalistas: Francisco Giner de los Ríos y su discípulo y gran pedagogo Manuel B. Cossío, pero también al director de la Residencia de Estudiantes, Alberto Jiménez Fraud; y además Fernando de Castro, el sacerdote que representó el catolicismo liberal, y Julián Sanz del Río, el introductor del krausismo, y maestro de maestros. Y cerca, a cincuenta metros, se puede encontar la tumba de Fernando de los Ríos, el político y protector de Lorca, junto a su hermano Francisco y otros familiares.

Fonoteca y Recitario contienen algunas voces que se pueden escuchar allí mientras se visita el lugar, y evocar el titánico esfuerzo por mejorar la educación y la cultura españolas, que tantos obstáculos encontró y cuya memoria conviene mucho tener presente. Machado recuerda al maestro Giner (¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!), Manuel B. Cossío y Fernando de los Ríos, también sus discípulos graban su propia voz en el experimento del Archivo de la Palabra en 1931 que recogen Recitario 115 y Fonoteca 8 y 55.

115. Antonio Machado (1875-1939): poema «A don Francisco Giner de los Ríos», escrito en 1915, tras la muerte del maestro, recitado por Javier Fernández Delgado (4 agosto 2022).

8. Manuel B. Cossío (1857-1935) lee en 1931 sus «Comentarios sobre El Greco» (3:14) y «La educación del niño» (3:10). BDH. Centro de Estudios Históricos. Archivo de la Palabra. El segundo texto procede de El maestro, la escuela y el material de enseñanza (1910, en BDH). Voz del autor. Más en El Archivo de las Palabra del Centro de Estudios Históricos.

55. Fernando de los Ríos (1879-1949): lee en 1932 El profesor y el político (3:09) y Cultura y Estado (3:10). Biblioteca Digital Hispánica (BDH). Centro de Estudios Históricos. Archivo de la Palabra. Voz del autor. Más en El Archivo de las Palabra del Centro de Estudios Históricos.

Fernando de los Ríos, además de mentor de Lorca ─le animó a ir a Madrid, se lo llevó con él a Nueva York, financió La Barraca─ fue varias veces ministro durante la Segunda República española y muy en particular Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, desde donde dio impulso a la renovación educativa española.

En esos mismos años Carmen de Burgos, Colombine, periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer, publicó varias novelas y se fue al otro mundo. Sus restos reposan muy cerca de los del ministro, que por aquel entonces nombró Directora General a una mujer, Victoria Kent, momento que recoge un noticiario recientemente recuperado, donde se pueden oír sus voces (min. 8:30): «Un día memorable en la historia de la administración española, porque por vez primera tiene lugar el acceso de la mujer a la vida directiva de la administración». La escritora dejó una herencia que las nuevas generaciones plateadas supieron recoger. Prueba de ello es este diálogo que no tiene parangón en la época, recogido en Recitario 144.

144. Carmen de Burgos, Colombine, (1867-1932): capítulo XLVIII de la novela «Quiero vivir mi vida» (1931), leído por María Luz González Canales (27 agosto 2022).

Mucho más longevo que su compañera de generación fue Pío Baroja, que tanto vivió el esplendor de la Edad de Plata ─a la que contribuyó como uno de sus maestros─, como sufrió la desbandada y el repliegue de sus protagonistas durante y tras las guerras; su sepultura está muy cerca de la de Colombine, y fue comprada por su sobrino Julio Caro, que organizó un entierro civil que conmocionó la penumbra triste del franquismo. Esta es la propia voz del maestro en el año en que se publicó la novela de Colombine, en Fonoteca 9:

9. Pío Baroja (1872-1956) lee en 1931 sus «Elogio sentimental del acordeón» (3:09) y «Discurso del poeta Cahusac» (2:51). BDH. Centro de Estudios Históricos. Archivo de la Palabra. Voz del autor. Más en El Archivo de las Palabra del Centro de Estudios Históricos.

Cruzando la carretera de Vicálvaro y salvando la tapia de separación se accede a la (antes) parte católica del Cementerio de la Almudena: allí, muy cerca, a unos minutos de paseo, está la tumba de Benito Pérez Galdós. Es fácil, si se hace el silencio, reconocer en el éter los diálogos entre los dos grandes maestros, don Pío y don Benito, que ignoran las tapias y se ponen a charlar de personajes, tramas y artimañas narrativas. No se conserva la voz de Galdós, aunque podemos hacer hablar sus textos, como en Recitario 9.

9. Benito Pérez Galdós (1843-1920): fragmento del capítulo III.4 de «Fortunata y Jacinta» (1887), leído por Javier Fernández Delgado (febrero 2022). Edición facsímil en BDH.

Honremos con un paseo el recuerdos de estos maestros:

  • Si partimos de la tumba de Colombine, que halla al final, junto a la puerta de entrada al cementerio judío, se llega en dieciocho pasos a la de Baroja y en treinta y uno a la de Fernando de los Ríos. Treinta y tres pasos a su vez separan esta última y la tumba colectiva de Francisco Giner de los Ríos, Manuel B. Cossío y los otros. Desde este lugar hasta la sepultura de Baroja hay sesenta pasos, ya que forman un triángulo. Por último, si se sale del Cementerio Civil y se cruza la puerta de La Almudena llegamos hasta la tumba de Galdós: doscientos diez pasos la separan de la de Giner y, por tanto, doscientos ochenta de la de Baroja. Un paseo sublime, que merece realizarse escuchando las voces de autores y recitadores.
  • Doscientos cuarenta pasos separan a Galdós de Vicente Aleixandre, en los que hay que atravesar hacia el sur un cementerio católico de la Almudena en ruinas, lo que añade una tristeza melancólica al paseo.

20 a 28 de agosto y 21 de noviembre de 2022.


2. Lorca sonríe en Vigo y La Barraca se va de viaje.

Federico García Lorca en movimiento, de paseo por Vigo, sonriendo rodeado de compañeros de La Barraca (min. 0:34), que hacía entonces su gira gallega por siete ciudades. Mas tarde aparece en la película muda ─ay, ay, que no se conserva registro grabado de su voz─ presentando y representando La vida es sueño en la plaza de Quintana de Santiago de Compostela, junto a la catedral, el 24 de agosto de 1932, recogido todo ello por la cámara de Gonzalo Menéndez Pidal.

Años después, en 1935, el ourensano Eduardo Blanco Amor escribiría el prólogo e impulsaría la edición en Compostela de los Seis poemas galegos que Lorca escribió en la lengua en la que siglos antes cantó también el Rey Sabio.

Uno de ellos, titulado Danza da lúa en Santiago, describe la danza de la luna en esa plaza compostelana, que tiempo atrás fue un cementerio (Quintana dos mortos), con una escalera ─donde hoy se sientan los peregrinos─ que lo separaba de la plaza de os vivos. Esta es una reproducción facsímil de esa primera edición y a continuación una lectura oral del poema en galego, que se ofrece en Recitario 143.

‘La Barraca, teatro universitario’ (Museo Casa Natal Federico García Lorca)

143. Federico García Lorca (1898-1936): poema «Danza na lúa en Santiago», en Seis poemas galegos (Compostela, 1935), con prólogo de Eduardo Blanco Amor, recitado por Éric Dopazo (25 agosto 2022). Facsímil digital.

Pero, ¿cómo surgió La Barraca y qué era? Uno de sus miembros, Arturo Sáenz de la Calzada, charla en 1969 con Max Aub ─que a su vez fue promotor de otro grupo de teatro universitario madrileño, El Búho─ sobre sus orígenes en 1931.

Componentes de La Barraca (1933). Fotografía anónima. Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España. Wikimedia

«—Sí, bueno. Yo era presidente del teatro universitario La Barraca, en mi calidad de presidente de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos, y Federico García Lorca era el director artístico y el artífice, el cerebro y el alma de aquel teatro. La creación de La Barraca se aprobó en el segundo Congreso ordinario de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos, y la ponencia para su creación la presentó Federico. No, un grupo de cuatro poetas: Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre. Pero la ponencia era de Federico. Se aprobó por unanimidad y se designó un comité que yo presidí. Estaba integrado por cuatro alumnos de Arquitectura y cuatro alumnos de Filosofía y Letras. Con ese motivo, claro, mis relaciones con Federico García Lorca fueron bastante frecuentes y conviví con él en todas las expediciones que realizó La Barraca al principio de su creación. Fernando de los Ríos concedió a la Unión Federal de Estudiantes Hispanos una subvención de cien mil pesetas para poder llevar a cabo el proyecto.

»—¿Qué año?

»—El año treinta y uno, en noviembre del treinta y uno se celebró el Congreso Extraordinario para la Reforma de la Enseñanza y el II Congreso Ordinario de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos. El nombre del teatro universitario se deriva de que en el proyecto, inicialmente, figuraba la idea de construir en Madrid, en un sitio estratégico, una barraca donde se llevarían a cabo las representaciones teatrales, ¿no? Después esa cosa derivó en hacer un escenario portátil, desmontable, y llevar el teatro a los pueblos, a las plazas de los pueblos. Y la barraca esa que se pensó inicialmente en construir no se construyó nunca. Aleixandre, Cernuda y Altolaguirre no hicieron nada más que acto de presencia en la primera reunión de aquella comisión de teatro universitario, que se nombró precisamente para escuchar y aprobar la ponencia que presentaron sobre la creación del teatro universitario. Y después, yo no sé por qué razón, si por ausencia, por estar demasiado atareados, no se volvieron a ocupar más de la cosa. Entonces empezó la selección de actores entre los estudiantes. La llevaba a cabo Federico García Lorca. Y recuerdo que un día me citó Buñuel, que entonces estaba en Madrid, en los Italianos precisamente, y allá me presentó a Eduardo Ugarte, a quien yo no conocía, y me habló de él (bueno, lo conocía de nombre, pero no personalmente) como de una persona que podría ser muy útil, que podría ser un magnífico colaborador para Federico para entrar en La Barraca. Y, efectivamente, poco después se nombró a Eduardo Ugarte colaborador de Federico en la dirección artística del teatro universitario. Desde luego fue un magnífico colaborador, y estuvieron siempre muy compenetrados los dos: Federico y Ugarte.»

Max Aub (1985). Conversaciones con Buñuel. Seguidas de 45 entrevistas con familiares, amigos y colaboradores del cineasta aragonés. Edición de Federico Álvarez. Capítulo sobre ‘Sáenz de la Calzada’, actor del grupo y arquitecto.

22 de agosto de 2022.

Posfacio: La Voz de Galicia acaba de publicar la noticia del hallazgo de un ejemplar del Romancero gitano dedicado por Lorca: «Para los alumnos de Literatura del Instituto de Vigo». No tiene fecha, pero ¿no sería durante la gira de La Barraca de 1932, en los mismos días en que fue filmado sonriendo (min. 0:34)?


3. El piano de Lorca en la Residencia de Estudiantes.

Dibujos en el artículo de José Moreno Villa sobre La Residencia en la propia revista Residencia (1926).

Desde la calle Pinar, 21, se accede a uno de los lugares más emblemáticos de la Edad de Plata: la Residencia de Estudiantes, en los antiguos Altos del Hipódromo, que hace un siglo eran las afueras de Madrid, rebautizada por Juan Ramón Jiménez como La Colina de los Chopos, donde se construyó una especie de colegio universitario para estudiantes que pudieran pagarlo, donde tenían habitación individual o compartida, comedor, biblioteca y salón de actos donde sucedían muchas cosas, como por ejemplo ensayos del grupo de teatro universitario La Barraca, o veladas musicales ─en las que entre otros tocaba un joven Lorca el piano─, conferencias sesudas y deslumbrantes de pensadores de primera línea ─como Howard Carter, que impartió varias entre 1923 y 1928, dando a conocer los avances en la tumba de Tutankamón─ o también aburridas, tanto que en una ocasión Lorca y algún compinche se lanzaron vestidos al Canalillo como acto surrealista de protesta.

Como señalan José Moreno Villa y Juan Ramón Jiménez, que eran tutores de los residentes, todas las disciplinas se practicaban allí ─incluidos los «versos»─, sembrando mentes y árboles. Letras y ciencias, poesía pero también laboratorios.

<<< Fragmento de la página 26 del número 1, de 1926, de Residencia. Revista de la Residencia de Estudiantes, abril 1926, con textos firmados por Moreno Villa y JRJ.

En el salón de actos actual, un recinto polivalente, se encuentra un piano, del que se suele indicar que era el que tocaba el poeta (lo que sería un milagro), que iba para músico, bajo la maestría de Falla, y en Madrid se convirtió en escritor: pero percibimos muy bien al leer su obra que la intensa música interior es sin duda un ingrediente esencial de su poesía. Hasta grabó discos, interpretando las Canciones populares españolas, con voz de la Argentinita y con el mismo Federico al piano; discos que por cierto fueron un éxito, algo muy novedoso y aparentemente poco conocido, aunque la paradoja es que las generaciones mayores identificamos enseguida las letras y las melodías del Anda, Jaleo y Los cuatro muleros, sin saber su procedencia. Los creadores Javierre y Juanfran Cabrera imaginan en su novela gráfica Los caballeros de la Orden de Toledo. Buñuel, Lorca, Dalí, de 2014-2017 al poeta al piano, cantando uno de sus poemas, precisamente en un salón del mencionado pabellón central.

El piano de Lorca, con Lorca al piano, tal y como lo imaginan Javierre y Juanfran Cabrera en la novela gráfica «Los caballeros de la Orden de Toledo Buñuel Lorca Dalí» (2014-2017), cuyo facsímil digital en PDF regalaron durante la pandemia.

Vamos a reconstruir el aquel espacio espacio de hace un siglo a partir de la fantástica maqueta que se puede disfrutar en el CSIC, un edificio moderno que se construyó en la explanada tras la guerra civil, entonces vacía y dedicada a campo de deportes de la Residencia. En el primer plano de la imagen general aparece el edificio que comparten en la actualidad el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, originalmente el antiguo Palacio de las Artes y la Industria (1881) del Paseo de la Castellana, con sus jardines.

Maqueta sobre los Altos del Hipódromo en los años 30 que se encuentra en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Hacia el oeste (arriba) se aprecia una ladera con chopos -y la colina─, y justo en el borde, el conjunto de edificaciones de la Residencia de Estudiantes: en el pabellón central se encuentra el piano de Lorca.

En la imagen de detalle sobre La Colina de los Chopos en los años 30 se observa en primer plano la cúpula del Museo y Escuela de Ingenieros Industriales mencionados antes. Entre los chopos de la ladera discurre el Canalillo del Canal de Isabel II que regaba algunos campos agrícolas circundantes. En la cumbre, de izquierda a derecha, los pabellones Transatlántico, Central y los dos Gemelos de la Residencia de Estudiantes. Más allá, el edificio del Instituto-Escuela, el colegio y pabellón de párvulos (hoy el Instituto y el Colegio Ramiro de Meztu), el Instituto Nacional de Física y Química (Pabellón Rockefeller) y al oeste, lindando con la calle Serrano, por la que pasa un tranvía, el Salón de Conferencias y la Biblioteca nueva, hoy desaparecidos..

Hacia 1932, la zona estaba en construcción y la revista Residencia publicó un artículo sobre «El nuevo edificio para sala de conferencias y biblioteca de la Residencia de Estudiantes» (n.º 3, mayo 1932) que recoge una foto aérea ─realizada por la Aviación Militar─ del estado de los trabajos. ¡Cuánto futuro!

El piano en el que tocaba Lorca no sabemos dónde está realmente, pero de forma simbólica otro piano, también de Lorca, ocupa su lugar en la esquina del salón de actos que hoy se visita. Este, como su antecesor, goza de una vida sana, con frecuentes afinaciones y actuaciones en directo, suyas o de otro piano traído al efecto.

El pasado abril se celebró una lectura-concierto titulada ‘Donde me pidas iré’. Mujeres poetas del 27, con actuaciones de voces recitando o cantando, guitarras, violín y… piano.

El piano de Lorca tiene duende. La Asociación de Profesores gusta de reunirse a su alrededor.

Septiembre 2022.

4. Autoras en la Edad de Plata.

Esas mujeres escritoras de la Edad de Plata del español son hoy motivo de gran interés y podemos oír sus creaciones en las voces recogidas tanto en nuestra ‘Fonoteca’ ─las de Emilia Pardo Bazán, Margarita Xirgu, o Rosa Chacel─, como en nuestro ‘Recitario’ de audios inéditos, con obras de Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Emilia Pardo Bazán, María de Zayas Sotomayor (en realidad esta es del Siglo de Oro), Josefina de la Torre, Elizabeth Mulder, Clara Campoamor, Carmen de Burgos, Colombine, o Concha Méndez, aquí presente.

133. Concha Méndez (1898-1986): poema «Nadadora», en Inquietudes (1926), recitado por Toa Colino (17 agosto 2022).

La obra que constató y puso de manifiesto la presencia de las escritoras entre la maraña de autores fue la antología Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo publicada en 2010, que puso en contexto la lucha por los derechos civiles femeninos durante la República a través de la lectura comentada de la obra de una veintena de mujeres poetas olvidadas y reivindicadas. Contiene esta cita conmovedora y demoledora:

«De hecho, en 1927, cuando se celebra en Sevilla el famoso encuentro homenaje a Góngora que dio lugar a la llamada Generación del 27, Concha Espina ganaba el Premio Nacional de Novela y era propuesta, por segunda vez, para el Premio Nobel. Elisabeth Mulder, publicaba Sinfonía en Rojo, y Josefina de la Torre, Versos y Estampas. Pilar de Valderrama tenía ya dos poemarios Las piedras de Horeb (1923) y Huerto Cerrado (1925), Ernestina de Champourcin, En Silencio (1926), Concha Méndez, Inquietudes (1926), Cristina de Arteaga, Sembrad (1925), Josefina Bolinaga, Alma Rural (1925), Casida de Antón del Olmet había publicado sus dos cancioneros, Cancionero de mi tierra (1917) y Nuevo Cancionero (1929), Carmen Conde, Brocal (1929)… y así hasta un total de casi 40 mujeres que están editando las primeras obras cuando comienzan a sacar a la luz sus libros los integrantes del 27. La mayoría en las mismas imprentas

Publicaciones impresas de la Edad de Plata, en la exposición sobre Las Sinsombrero (2022).

Recientemente se han recreado algunas piezas de esos poemarios en dos obras: la recopilación musical de Sheila Blanco, Cantando a las poetas de 27, que recorre los escenarios en este momento, y la gira en forma de lectura-concierto ‘Donde me pidas iré’. Mujeres poetas del 27, que hemos citado anteriormente.

He aquí algunos ejemplos de autoras de la Edad de Plata, unas jóvenes y otras en su máximo esplendor, incluidos en Recitario 90, 100, 117, 168 y 176.

90. Josefina de la Torre (1907-2002), una de las Sinsombrero: poema «Mis amigos de entonces», en revista Millares (julio 1964), recitado por Azucena Pérez Tolón (27 junio 2022). Texto facsímil digital.

100. Elizabeth Mulder (1904-1987): poema «Roja, toda roja…», en Sinfonía en rojo (1929). Recitado por Emma Fernández Couto (6 julio 2022).

117. Clara Campoamor (1888​-1972): «El voto de la mujer», lectura del Diario de sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española, 1 de octubre de 1931. Leído por Ana Ruth Fernández Delgado (4 agosto 2022). Texto facsímil digital (pdf 3 p). Web del Congreso de los Diputados. Diario de sesiones. Serie histórica. Exposición en la BNE: Clara Campoamor Rodríguez: mujer y ciudadana (1888-1972)

168. Margarita Ferreras (1900-1964): poema «26. Ni argolla ni dogal», en Pez en la tierra (1932), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010), recitado por Olga Pérez Herrero (7 octubre 2022).

176. Josefina Romo Arregui (1913-79): poema «El amor a las cosas», publicado originalmente en La peregrinación inmóvil (1932) e incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010). Recitado por Sofía García-Atance (14 octubre 2022).

195. Elizabeth Mulder (1904-1987): poema «La dulce música», en La canción cristalina (1928), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010), recitado por Enrique Ortiz, Pedro Hilario, Azucena Pérez, y Javier Fernández (5 noviembre 2022, en la Residencia de Estudiantes, junto al piano de Lorca).

196. Cristina de Arteaga (1902-1984): poema «Invernal», en Sembrad (1925), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010), recitado por Azucena Pérez Tolón (7 noviembre 2022).

Cristina de Arteaga, retrato de Jorge García
https://poesiaenlared.wordpress.com/2022/02/17/amor-contra-amor/

197. Carmen Conde (1907-1996): poema «II. Voy y vengo. Iré y vendré.», en Brocal (1929), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010), recitado por Pedro Hilario Silva (8 noviembre 2022).

198. María Luisa Muñoz de Buendía (1898-1994): poema «Mimbre», en Bosque sin salida (1934), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo (2010), recitado por Enrique Ortiz Aguirre (9 noviembre 2022).

Esta imagen de Las redactoras y colaboradoras de Estampa, publicada el 1 de enero de 1930, muestra de forma deslumbrante la presencia femenina en uno de los principales medios de difusión gráfica de la época: «Magda Donato» (entrecomillada, porque es el alias de Carmen Eva Nelken, hermana de la que será diputada socialista), Clara Campoamor, Sara Insúa, Alma Tapia, Concha Pena, Concha Espina ─«La más excelsa figura femenina de las Letras Hispánicas»─, Gloria Zamacois, Irene de Falcón, Matilde Muñoz, María de Lluria y María Dolores Esparza. Eran redactoras, dibujantes, corresponsales…

Fuente: Hemeroteca Digital de la BNE.

«ESTAMPA, que ha dedicado desde su primer número atención principal a la vida y a los intereses de las mujeres; que se ha cuidado deliberada y tenazmente de mostrar la admirable labor de las mujeres españolas en todas partes: en tas Universidades y Escuelas, en el hogar, en el taller, en las clínicas, en las oficinas, en el deporte… ESTAMPA, que es el periódico favorito de las mujeres, está, en buena parte, hecho por mujeres también. Los hombres que trabajan junto a ellas, y que encuentran en ellas unas colaboradoras inteligentes, sensibles, generosas, animosas, se complacen en presentarlas a los lectores en esta página y en declarar al mismo tiempo que son las mejores obreras de esta gran obra que ya es ESTAMPA

Ya en los años republicanos, la mujer expande sus ámbitos de actuación en una impresionante amplitud de terrenos, como el periodismo o los estudios universitarios.

Josefina Carabias en 1931
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Josefina_Carabias.jpg

213. Josefina Carabias (1908-1980): artículo «Las mil estudiantes de la Universidad de Madrid. Entrevista con María de Maeztu» publicado en Estampa. Revista Gráfica y Literaria dela Actualidad Española y Mundial el 24 de junio de 1933. Leído por Gema Parrilla Sánchez (4 diciembre 2022). Facsímil digital en Hemeroteca Digital de la BNE (pdf optimizado).

Septiembre-diciembre 2022.

Lector, no dejes de hojear el facsímil del artículo anterior de 1933 y observar las otras imágenes de las señoritas de la nueva generación de mujeres estudiantes universitarias.

5. La ‘Edad de Plata’ en los currículos de Bachillerato de Lengua Castellana y Literatura II.

El pasado abril se publicaron por el Ministerio las enseñanzas mínimas del Bachillerato y las Comunidades autónomas han ido publicando sus propios currículos desarrollados. Se recogen las alusiones a la Edad de Plata, que ya aparece explícitamente en abril, con la cronología 1875-1936. El sitio edaddeplata.org fija el ámbito cronológico en el periodo 1868-1936. El maestro Mainer en 1902-1939. Otros autores la concentran en 1898-1936, la vida de Lorca, y destacan que alcanza su plenitud en los años de la Segunda República.

A) Real Decreto 243/2022, de 5 de abril, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE 06/04/2022).

2º BACHILLERATO. Lengua Castellana y Literatura II. Saberes básicos. C. Educación literaria.

B) Decreto 83/2022, de 12 de julio, por el que se establece la ordenación y el currículo de Bachillerato en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. [2022/6706] (DOCM 14-07-2022)

C) Decreto 64/2022, de 20 de julio, del Consejo de Gobierno, por el que se establecen para la Comunidad de Madrid la ordenación y el currículo del Bachillerato (BOCM 26-07-2022)

2º BACHILLERATO. Lengua Castellana y Literatura II. Contenidos. C. Educación literaria.

Proyecto de Decreto para información pública en Portal de Transparencia de la Comunidad de Madrid.

Informe de Oficina de Calidad Normativa (9-5-2022)

D) Bachillerato – Borrador de Currículo. Junta de Castilla y León [EducaCyL, consultado 10-10-2022]

E) Orden EFP/755/2022, de 31 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación del Bachillerato en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación y Formación Profesional. (BOE 05/08/2022) [Acción Exterior y Ceuta y Melilla, que presenta un itinerario de aprendizaje sobre la novela ‘Tea Rooms’ de Luisa Carnés]

Octubre 2022.

6. La escritora Luisa Carnés busca trabajo en el Madrid plateado de 1934.

Al hilo de la propuesta de itinerario de aprendizaje acabada de mencionar, incrustamos aquí un artículo periodístico que publicó la autora en el número del 5 de mayo de 1934 de la revista ilustrada Estampa. Revista Gráfica y Literaria de la Actualidad Española y Mundial, la revista gráfica española de mayor tirada esos años, que contaba con un importante público femenino y donde junto a una gran variedad de anuncios aparecieron su impactante artículo Una mujer busca trabajo, el capítulo VIII de El maestro Juan Martínez que estaba allí de Manuel Chaves Nogales, y las fotos de algunos miembros del recién nombrado Gobierno de derechas y de una manifestación antifascista en Barcelona a la que asistieron más de cien mil personas. La mujer que aparece en las fotos es la propia autora reportera, que recorre Madrid, con ese moderno corte de pelo, el abrigo de verano, los tacones que la están matando y sus 29 años. Hacía dos años que había vuelvo a Madrid la que fue «la novelista más joven de España», ahora periodista.

Precisamente unos meses antes acababa de publicar su tercera obra narrativa, la novela-reportaje Tea Rooms (Mujeres obreras), escrita el año anterior, 1933, que comienza con una mujer que busca trabajo por un Madrid con elevado desempleo. El éxito de la novela le permitió dar el salto al periodismo. El motivo de la «escalera secundaria» señalado en el artículo aparece también en la novela:

(«Eh, por la escalera interior». La primera vez que se lo oyó a un portero de librea dividió mentalmente a la sociedad en dos mitades: los que utilizan el ascensor o la escalera principal, y «los otros», los de la escalera de servicio; y se sintió incluida entre la segunda mitad).

En la época, la mujer que busca trabajo es una «obrera», que recibirá un salario en vez de atender únicamente de la economía doméstica y vivir del del hombre, sea el padre o el marido. El ascensor social está averiado, la crisis social y económica dificulta la emancipación femenina, pero ya hay voces que la reclaman, voces que vienen de abajo, como la de la autodidacta Carnés, que no es una señorita, ni una hermana de señorito, ni hija de burgueses ─los que contratan el trabajo de otros─ con recursos. ¡Qué clases medias tan mínimas y castigadas por los efectos de la crisis de marras! Por eso la voz de Luisa Carnés es tan importante y nos aporta una mirada originalísima:

Además, se disfruta de tan escasa libertad en la casa que es una lástima perder los cinco o diez minutos que se invierten en el canjeo del indumento en inútiles lamentaciones o en vanos comentarios. Lo único eficaz sería elevar a la dirección una protesta colectiva. Ya se ha tratado más de una vez del asunto, pero tras muchas discusiones no se ha llegado nunca a un acuerdo: el temor de cada dependienta a perder el empleo ha ahogado la protesta. Ya una vez fue despedida una de ellas a propósito de un fuerte altercado con la encargada respecto del tema. ¡Bueno! Es un asunto nada nuevo. Las muchachas hallan siempre motivos más interesantes para sus breves charlas ocasionales; por ejemplo, el vestido de verano o el abrigo de invierno; ese único vestido temporal de la obrera, cuya adquisición y «estreno» reviste en casi todos los casos enorme trascendencia; las confidencias íntimas; los «me dijo», «te dijo», de la compañera; el «asunto» de la encargada. Los problemas de orden «material» (social) no han adquirido aún bastante preponderancia entre el elemento femenino proletario español. La obrera española, salvo contadas desviaciones plausibles hacia la emancipación y hacia la cultura, sigue deleitándose con los versos de Campoamor, cultivando la religión y soñando con lo que ella llama su «carrera»: el marido probable. Sus rebeliones, si alguna vez las siente, no pasan de momentáneos acaloramientos sin consecuencia. Su experiencia de la miseria no estimula su mentalidad a la reflexión. Si un día su falta de medios económicos la constriñe al ayuno forzoso, cuando come lo hace hasta la saciedad. Y las dos cosas dentro de la más perfecta inconsciencia. La religión la hace fatalista. Noche y día. Verano e invierno. Norte y sur. Ricos y pobres. Siempre dos polos. ¡Bueno! A veces —pocas— siente que su vida es demasiado monótona y dura; pero su mente contiene suficientes aforismos tradicionales, encargados de convencerla de su error y de la inmutabilidad de la sociedad hasta el fin de los siglos. Estos proverbios son también quienes le han asegurado que no posee sobre la tierra otro patrimonio que sus lágrimas, y por eso tal vez las prodiga.

Claro que Matilde, la protagonista, trasunto de la autora ─nos la podemos imaginar como la de las fotografías del artículo de Estampa─ tiene otra personalidad, más independiente, concienciada y crítica. La novelista había trabajado de mecanógrafa, como el personaje que busca trabajo y lo consigue en la novela ─mediante recomendación─ en el salón de té, como camarera-dependienta en un conocido y céntrico establecimiento de hostelería, igual que le sucedió a la autora. La novela profundiza en la jornada laboral de esas mujeres obreras, describe con precisión sus comportamientos y analiza con hondura sus mentalidades.

Lo único eficaz sería elevar a la dirección una protesta colectiva. Ya se ha tratado más de una vez del asunto, pero tras muchas discusiones no se ha llegado nunca a un acuerdo: el temor de cada dependienta a perder el empleo ha ahogado la protesta. Ya una vez fue despedida una de ellas a propósito de un fuerte altercado con la encargada respecto del tema. ¡Bueno! Es un asunto nada nuevo. Las muchachas hallan siempre motivos más interesantes para sus breves charlas ocasionales; por ejemplo, el vestido de verano o el abrigo de invierno; ese único vestido temporal de la obrera, cuya adquisición y «estreno» reviste en casi todos los casos enorme trascendencia; las confidencias íntimas; los «me dijo», «te dijo», de la compañera; el «asunto» de la encargada. Los problemas de orden «material» (social) no han adquirido aún bastante preponderancia entre el elemento femenino proletario español. La obrera española, salvo contadas desviaciones plausibles hacia la emancipación y hacia la cultura, sigue deleitándose con los versos de Campoamor, cultivando la religión y soñando con lo que ella llama su «carrera»: el marido probable. Sus rebeliones, si alguna vez las siente, no pasan de momentáneos acaloramientos sin consecuencia. Su experiencia de la miseria no estimula su mentalidad a la reflexión. Si un día su falta de medios económicos la constriñe al ayuno forzoso, cuando come lo hace hasta la saciedad. Y las dos cosas dentro de la más perfecta inconsciencia. La religión la hace fatalista. Noche y día. Verano e invierno. Norte y sur. Ricos y pobres. Siempre dos polos. ¡Bueno! A veces —pocas— siente que su vida es demasiado monótona y dura; pero su mente contiene suficientes aforismos tradicionales, encargados de convencerla de su error y de la inmutabilidad de la sociedad hasta el fin de los siglos. Estos proverbios son también quienes le han asegurado que no posee sobre la tierra otro patrimonio que sus lágrimas, y por eso tal vez las prodiga.

¡’Aforismos tradicionales que encadenan la mente’, qué genialidad! La novela tuvo excelente acogida, pero luego fue silenciada en la noche triste del franquismo y no se volvió a reeditar hasta 2016, en que pudimos disfrutar de nuevo de su retrato de las mujeres obreras buscando trabajo en un Madrid plateado lleno de parados, pero donde la mujer persigue ya su emancipación a pesar de la desigualdad, los bajos salarios y el trato discriminatorio. Todos ellos, temas muy actuales y presentados desde una perspectiva femenina, que cuestiona, como diríamos hoy, la «normativa de género impuesta socialmente» (Cfr. Antonio Plaza, 2016).

205. Luisa Carnés (1898-1990): capítulo «16. Hoy ha sido declarada la huelga de camareros…», de la novela Tea Rooms. Mujeres obreras (1934), leído por Ana Ruth y Javier Fernández Delgado (20 noviembre 2022). Texto digital. Más en Edad de Plata.

Sobre ella ya se había publicado cuatro años antes en la sección Mujeres de hoy de la revista Crónica un artículo titulado «La novelista que, por ahora, gana su vida escribiendo cartas comerciales» (pdf), que contiene estas dos imágenes impagables de esta mujer valiente:

Juan de Almanzora, Crónica, 30 de marzo de 1930. HD de BNE

31 de octubre a 20 de noviembre de 2022.


7. Revistas de la Edad de Plata.

EN PROCESO DE REDACCIÓN

«Si la prensa tuvo gran importancia en aquellos momentos de cambio, las revistas literarias han sido consideradas como el medio de difusión más importante que usaron los poetas del grupo para dar a conocer las nuevas tendencias, hasta tal punto que llegaron a ver la luz más de 70 publicaciones en un plazo de once años:»

Acción Española, Madrid, 1934-1936. Ágora, Albacete, 1934-1935. Ahora, Madrid, 1930-1939. Alfar, La Coruña, 1921-1927. Almena, Madrid, 1936. Altozano, Albacete, 1935-1936. L’Amic de les Arts, Sitges, 1926-1928. Atalaya, Lesaca, 1934-1935. Azul, Madrid, 1934. Bolívar, Madrid, 1930. Brújula, Madrid, 1934. Caballo Verde para la Poesía, Madrid, 1935-1936. Carmen, Santander, 1928-1929. Cervantes, Madrid, 1916-1920. Cosmópolis, Madrid, 1919-1922. Cruz y Raya, Madrid, 1933-1936. Cuadernos de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, 1935-1936. Los Cuatro Vientos, Madrid, 1933. Eco, Madrid, 1933-1935. España, Madrid, 1915-1922. El Estudiante, Madrid, 1925. Extremos a que ha llegado la poesía en España, Madrid, 1931. Frente Literario, Madrid, 1934. Gaceta de Arte, Tenerife, 1932-1936. La Gaceta Literaria, Madrid, 1927-1932. Gallo, Granada, 1928. El Gallo Crisis, Orihuela, 1934-1935. Grecia, Sevilla, 1918-1920. Hermes, Bilbao, 1917-1922. Héroe, Madrid, 1932-1933. Hoja Literaria, Madrid, 1933. Hoja Literaria, Barcelona, 1935-1936. Horizonte, Madrid, 1922-1923. Índice, Madrid, 1921-1922. Índice Literario, Madrid, 1932-1936. Isla, Cádiz, 1935-1936. Letra, Madrid, 1935. Leviatán, Madrid, 1934-1936. Ley (Entregas de Capricho), Madrid, 1927. Literatura, Madrid, 1934. Litoral, Málaga, 1926-1928. Lola (Suplemento de Carmen), Sigüenza, 1928-1929. Lucha, Madrid, 1930. Manantial, Segovia, 1928-1929. Mediodía, Sevilla (1ª época: 1926-1929; 2ª época: 1935). Meseta, Valladolid, 1928. Nueva Cultura, Valencia, 1935-1937. Nueva Poesía, Sevilla, 1935-1936. Obra en Marcha, Madrid, 1928. Octubre, Madrid, 1933-1934. P.A.N., Madrid, 1935. Papel de Aleluyas, Huelva-Sevilla, 1927-1928. Parábola, Castilla, 1923 (2ª época: 1927-1928). Pavo (Suplemento de Gallo), Granada, 1928. La Pluma, Madrid, 1925. Plural, Madrid, 1925. Poesía, Madrid, 1930-1932. Presente, Madrid, 1933. Reflector, Madrid, 1920. Residencia, Madrid, 1926-1934. Revista de Occidente, Madrid, 1923-1936. El Robinson Literario de España (inserto en La Gaceta Literaria), Madrid, 1931-1932. Sucesión, Madrid, 1932. Surgir, Madrid, 1934. Tableros, Madrid, 1921-1922. Tensor, Madrid, 1935. Tierra Firme, Madrid, 1935-1936. Tobogán, Madrid, 1924. Ultra, Madrid, 1918-1922. Unidad, Madrid, 1925. La Verdad (suplemento literario de La Verdad de Murcia), Murcia, 1923-1927. Verso y Prosa, Murcia, 1927-1928. 1616. English&Spanish Poetry, Londres, 1934-1935.

Pepa Merlo (ed) (2010). Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Nota 33.

  • España (Madrid. 1915-1924, dirigida sucesivamente por Ortega y Gasset, Luis Araquistáin y Manuel Azaña), en Hemeroteca Digital de la BNE
  • La Gaceta Literaria ibérica americana internacional (Madrid, 1927-1932), fundada por Ernesto Giménez Caballero, en Hemeroteca Digital de la BNE (1927-1931).

8. Periódicos de la Edad de Plata.

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  • El Debate: diario católico e independiente (1910-1936, perteneciente a la Editorial Católica), en el Repositorio institucional de la Fundación Universitaria San Pablo CEU.
  • Revista de Occidente (Madrid, 1.ª época 1923-1936): metadatos de autores y artículos en Revistas de la Edad de Plata. Catálogo CSIC. No existe acceso en línea a ejemplares digitalizados. Sumarios en Dialnet.

9. Archivos de la Edad de Plata

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  • Archivos de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939), en edaddeplata.org
  • Archivo Federico García Lorca, en edaddeplata.org
    • En noviembre 2022 existe el problema de que las imágenes necesitan Flash, una tecnología obsoleta.

10. Tertulias en la Edad de Plata.

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RAMÓN capitaneando su tertulia del café Pombo (Alfonso, 1932)

247. RAMÓN Gómez de la Serna (1888-1963): artículo «Añadidos al concepto del Café», publicado en la sección Gaceta de ‘Pombo‘ en La Gaceta Literaria, número 70, noviembre 1929, leído por Javier Fernández Delgado (1 enero 2023). Texto digital en revistasedaddeplata.org (pdf). Edad de Plata.

Recreación gráfica de la tertulia del café Pombo de la calle Carretas, 4, con RAMON con su pipa y la intervención de Guillermo de Torre (arriba) y Unamuno (abajo), con presencia de Buñuel, Lorca, Dalí y Bello.

11. Generaciones en la Edad de Plata.

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Abad Nebot, F. (2007). La “Edad de Plata” (1868-1936) y las generaciones de la Edad de Plata : cultura y filología. Epos : Revista de Filología, (23), 243.

Los más mayores son los maestros de la generación del 98 que seguían vivos cuando cae la monarquía, que conviven con representantes de la generación del 14, y la del 27 y la de la República, y aún con aquellos que nacieron en los años treinta y conocieron todo eso de niños. ¡Qué epidemia de talento!

Varias generaciones se influían mutuamente. Recreación gráfica de una conversación entre Unamuno, Fernando de los Ríos, Alberto Jiménez Fraud y los residentes Buñuel, Lorca, Dalí y Bello. Javierre y Juanfran Cabrera (2014-2017). Los caballeros de la Orden de Toledo Buñuel Lorca Dalí, p. 81.

12. Las Misiones Pedagógicas

EN PROCESO DE REDACCIÓN

  • «Patronato de Misiones Pedagógicas», en Residencia. Revista de la Residencia de Estudiantes de Madrid, n.º 1, febrero 1933, pp. 1-21, en edaddeplata.org
  • Patronato de Misiones Pedagógicas : septiembre de 1931-diciembre de 1933 (1934) – Patronato de Misiones Pedagógicas, 190 p., facsímil en Biblioteca Digital de Castilla y León
  • Memoria de la Misión Pedagógico-Social en Sanabria (Zamora) ; Resumen de trabajos realizados en el año 1934 (1935) – Patronato de Misiones Pedagógicas (Madrid), 148 p., facsímil en Biblioteca Digital de Castilla y León

13. Las Sinsombrero y el sinsombrerismo

Joaquín Soler:

─¿En esa época todo el mundo llevaba sombrero?

Maruja Mallo:

─No…, sí, sí, todo el mundo llevaba sombrero: era algo así como un pronóstico de diferencia social. Pero un buen día, a Federico, a Dalí, a mí y a Margarita Manso, otra estudiante, se nos ocurrió quitarnos el sombrero, y al atravesar la Puerta del Sol nos apedrearon, insultándonos, como si hubiéramos hecho un descubrimiento como Copérnico o Galileo. Entonces nos tuvimos que meter por la boca del subterráneo, mientras que Federico se (sic) obstaculizaba de los insultos, que era que nos llamaban maricones porque se creían que despojarse del sombrero que era como una manifestación del tercer sexo. Y en cambio Dalí apostaba que los tres éramos: esto provocaba un escándalo y más piedras nos llovían sobre las cabezas, y nos internamos en el subterráneo.

Joaquín Soler Serrano entrevista a la pintora Maruja Mallo, en A fondo, 14/04/1980, en RTVE Play. A partir de 5:03 trata del tercer sexo sin sombrero. En Fonoteca 98.

Esta entrevista con Maruja Mallo en 1980 ─pero que se refiere a sucesos de 1923 o 1925─ permite abrir la puerta al conocimiento de toda una generación de mujeres creadoras, de la que ella formaba parte, que permanecía en la penumbra y el olvido. Recientemente, el interés por ese grupo ha crecido conforme nuestro tiempo revisa sus concepciones sobre los géneros, y busca comprender mejor a las mujeres, a los homosexuales y a otros grupos, como ese «tercer sexo» al que se refiere la entrevistada: hombres sin sombrero, que se convierten en maricones, y mujeres también sin él, que se confunden con ellos. Es posible que entonces el gesto de quitase el sombrero y deambular sin él por el espacio público borraba la distinción no solo social sino también la de género, de forma que ya no se podía saber si el viandante era hombre o mujer o qué demonios Había muchos homosexuales (¿maricones?) en la Generación del 27, y lesbianas también; quizá precisamente ello haya contribuido a esa pasmosa explosión de creatividad que concedió a Madrid por unos años la capitalidad poética del mundo, con un repertorio de voces que quita el hipo. Los papeles tradicionales de género saltaron por los aires: mujeres haciendo cosas reservadas a hombres, hombres que no renegaban de su feminidad ni rechazaban a las mujeres que se salían de su papel, mujeres que indagan sobre formas nuevas de emancipación, como la creatividad o el sufragio. Personas a las que era difícil de clasificar conforme a criterios sexuales.

La escritora y documentalista Tània Balló explica el papel de RAMÓN en la difusión del sinsombrerismo, ya en la década siguiente (2016):

La aparición «oficial» del movimiento sinsombrerista en España estuvo capitaneada por el no menos polemista Ramón Gómez de la Serna. Él mismo, en un artículo publicado en El Sol, en agosto de 1930, «En, por, sin, sobre el sinsombrerismo», expone las bases ideológicas del movimiento: «El fenómeno del sinsombrerismo es más amplio y significativo de lo que parece. Es el final de una época, como lo fue el lanzar por la borda las pelucas. Quiere decir presteza en comprender y en decidirse, afinidad con los horizontes que se atalayan, ansia de nuevas leyes y nuevos permisos, entrada en la nueva cinemática de la vida, no dejar nunca en el perchero la cabeza, no apagar luces del aceptar, ir con rumbo bravo por los caminos de la vida, desenmascararse, ser un poco surrealista».

Será a partir de entonces cuando la moda de no llevar sombrero se generaliza, sobre todo en los hombres jóvenes que se identificaban con los nuevos aires de modernidad y de ruptura. De nuevo Gómez de la Serna de forma extraordinaria nos narra en «Aventuras de un sinsombrerista» todos los avatares sufridos a lo largo de su campaña en contra del sombrero y describe la euforia de los jóvenes ante sus alegatos públicos sinsombreriles en los que aquellos proclamaban: «No haremos la revolución sin compromiso. […]. No estamos de paso en la vida como los hombres con sombrero. […]. Al presentarnos sin sombrero en la calle esperamos un espectáculo más divertido, necesitamos que sucedan en la vida las cosas que solo suceden en el cine y en los libros. […]. Nos hemos quitado el sombrero para ser espectadores de la nueva vida» (Revista de Occidente, marzo de 1932).

208. RAMÓN Gómez de la Serna (1888-1963): artículo «En, por, sin, sobre el sinsombrerismo», publicado en el diario El Sol el 24 de agosto de 1930. Leído por por Mariano Calvo López (26 noviembre 2022). Facsímil digital en HD de la BNE (pdf). Edad de Plata.

Los debates en torno al sinsombrerismo fueron muy animosos, como sucede con el articulista Benavides en «No vaya usted a pelo» (1933) o, tras la Guerra Civil, con la difusión nacionalcatólica del lema «Los rojos no llevan sombrero».

Tània Balló ha realizado tres documentales sobre el grupo de Las Sinsombrero y publicado otros tantos libros, así como comisariado una exposición sobre el grupo, que puede verse en la sala de exposiciones Fernán Gómez.

  • Las Sinsombrero (2015 Tània Balló, Manuel Jiménez, Serrana Torres) 60 min. En RTVE Play.
  • Las Sinsombrero: sin ellas, la historia no está completa (Espasa, 2016).
  • Las Sinsombrero 2. Ocultas e impecables (2018 Tània Balló, Manuel Jiménez, Serrana Torres) 50 min. Emitido 10-03-2019, en RTVE Play.
  • Las Sinsombrero 2. Ocultas e impecables (Espasa, 2018)
  • Las Sinsombrero 3. Las exiliadas (2020 Tània Balló, Manuel Jiménez, Serrana Torres) 53 min. Emitido 07-03-2021, en RTVE Play.
  • No quiero olvidar todo lo que sé: Las Sinsombrero 3 (Espasa, 2022).
  • Exposición Las Sinsombrero, comisariada por Tània Balló, del 15 de octubre al 15 de enero de 2023, en la sala de exposiciones Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa, con guía didáctica (pdf).
  • Documentos RNE – Las Sinsombrero: sin ellas, la Generación del 27 está incompleta – 13/01/23, en RTVE PLay Radio.

Iniciado en noviembre de 2022.

14. La Ciudad Universitaria en construcción y destrucción.

EN PROCESO DE REDACCIÓN

Publicación iniciada el 11 de noviembre de 2022.

Durante la República se acelera la construcción de la Cuidad Universitaria y se inaugura una parte de la Facultad de Filosofía y Letras ─idea de Negrín, el secretario de la Junta─ , con asistencia de las más altas autoridades. La Escuela de Agricultura, Agrónomos, ya existía desde 1924, pero Medicina y las Facultades de la Avenida Complutense están en construcción, así como el Hospital Clínico que las complementaba. Esto es lo que imaginaban los arquitectos tal y como se publicó en la revista Residencia, en octubre de 1932, en La nueva Facultad de Filosofía y Letras en la Ciudad Universitaria de Madrid. Es notable recordar que en esos mismos años se está construyendo la La Cité Universitaire de París.

Fracasada la toma de Madrid, el asedio duró tres años en los que la Cuidad Universitaria fue línea de frente y las trincheras separaban una decena de metros las líneas de los atacantes nacionales de las de los defensores republicanos. Hay un interesante testimonio visual, una maqueta creada en 1943, que se puede visitar para hacerse una idea bastante completa del desastre.

Detalle de la maqueta que representa la Ciudad Universitaria tras la Guerra Civil, con la línea de trincheras y los edificios destruidos: a la derecha, la Facultad de Filosofía y Letras; en el centro, la Avenida Complutense; a su izquierda, Odontología, Medicina y Farmacia; a su derecha, Agrónomos; en la parte superior el Hospital Clínico. (Maqueta creada en 1943 y ahora situada en el vestíbulo de la Facultad de Medicina, 2022)
En rojo, la línea de trincheras y parapetos republicanos; en azul, la de los nacionales que asediaban Madrid.
Parapeto leal inmediato al Pabellón de Farmacia, en la Ciudad Universitaria de Madrid, 14 de marzo de 1937. Portal de Archivos Españoles.

«El colosal edificio de la Facultad de Medicina y el hoy tristemente Hospital Clínico sirvieron de reducto a los salvajes guerreros de los confines del Desierto del Sahara que, parapetados en los laboratorios y los quirófanos modernísimos, defendían la cultura y la civilización occidental. La Escuela de Agricultura, la de Odontología, la Facultad de Ciencias, todos aquellos Palacios consagrados al saber fueron sacrificados implacablemente a la bestialidad de la guerra. Allí, en aquel ambiente de la Ciudad Universitaria, la guerra civil era ostensiblemente el símbolo elocuente del fracaso de nuestra cultura y de nuestra civilización.»

 Manuel Chaves Nogales en la entrega VI de «Los secretos de la defensa de Madrid» publicados en la revista mexicana Sucesos para todos entre el 5 de agosto y el 22 de noviembre de 1938 en un total de dieciséis entregas.
Citado en Escenarios de guerra: paseando por Madrid a través de su memoria (2016, CSIC)

La Ciudad Universitaria de Madrid. La nueva Facultad de Medicina (Residencia, abril 1932, 9 p.)

La nueva Facultad de Filosofía y Letras en la Ciudad Universitaria de Madrid (6 p.) y el Colegio de España en La Cité Universitaire de París (Residencia, octubre 1932, 10 p.)

15. María de la O Lejárraga de Martínez Sierra.

Publicación iniciada el 21 de enero de 2023.

La principal autora dramática y comediógrafa de la Edad de Plata casi nunca firmó sus obras con su verdadero nombre: las excepciones son la primera y las últimas, pero las más conocidas, aplaudidas y premiadas de su época aparecieron rubricadas con el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, pero la creadora y la que tecleaba era ella, mientras él la miraba por encima del hombro, asentía y bendecía la comunidad espiritual que compartían, como ella dejó escrito en 1931, cuando ya hacía años que se habían descasado, viviendo en domicilios distintos, pero manteniendo ese reparto de papeles: ella redactaba y él la financiaba, además de firmar las obras y obtener el reconocimiento público.

Sobre sus razones para ocultar la verdadera autoría escribe Indalecio Prieto ─compañeros de escaño en el Congreso de los Diputados durante la Segunda República, y también luego en el exilio─ en el artículo de 1962 María Lejárraga de Martínez Sierra, digitalizado por la BVMC, que extrae de sus vivencias y también de la obra autobiográfica Gregorio y yo: medio siglo de colaboración (México, 1953):

Nuestra autora ya había merecido un documental en la serie Mujeres den la Historia de RTVE con el título María de la O Lejárraga, emitido el 5 de septiembre de 1998 y accesible en línea en RTVE Play. En el reciente documental A las mujeres de España. María Lejárraga, con dirección y guion de Laura Hojman, emitido en RTVE el 11 de diciembre de 2022, la dramaturga y escritora Vanessa Monfort también discute las razones que ya había explorado, en forma novelada, en su obra La mujer sin nombre de 2020, donde escribe:

Imagina a un autor capaz de vivir cien años y de publicar noventa obras entre poesía, prosa, ensayo político, guion y teatro. Imagina que ha escrito Canción de cuna, uno de los textos más representados de su época, llevado al cine en más de una ocasión. Imagina que se enamora de la música y da a luz los libretos de El amor brujo, El sombrero de tres picos, Margot o Las golondrinas. […] Imagínalo escribiendo mano a mano con Marquina, Arniches, Turina y Falla, convirtiéndose en parlamentario, alzando su voz por la igualdad, fundando una revista con Juan Ramón Jiménez. ¿No sería uno de los autores españoles más importantes del siglo XX? Ahora imagina que también fue capaz de mantener su nombre siempre oculto, pero que sí dejó un esmerado rastro de migas de pan para que llegara hasta nuestros días…, hasta ti. Ahora imagina que uno de sus nombres es de mujer. Una mujer rodeada de los nombres célebres que aparecen con letras de oro en las enciclopedias, que protagonizaron su vida, y a saber qué más… —Hizo una elipsis—. La mujer que investigas podría ser la primera dramaturga española. Está en juego la coautoría de cinco novelas, cuarenta obras de teatro, libretos de ópera y ballet, traducciones…

Poco después de impartir un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid que fueron publicadas con el título Las mujeres ante la República, le hicieron una entrevista en Crónica (7 junio 1931, p. 10), junto a la también enérgica feminista y pedagoga María Luisa Navarro, casada con Lorenzo Luzuriaga, el estudioso del analfabetismo.

253. María de la O Lejárraga [como María Martínez Sierra] (1874-1974): fragmentos de las conferencias «II. Egoísmo», «III. Libertad» y «V. Federación», impartidas en mayo de 1931 en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, y publicadas en La mujer española ante la República (1931), leídos por Ana Ruth Fernández Delgado (25 enero 2023). Edad de Plata. Ediciones digitales de la Junta de Andalucía (2003) de Realidad y Libertad. Entrevista en Crónica en 7-6-1931.

En 1934 le hicieron otra entrevista breve a María Martínez Sierra en la revista Mundo Femenino, en la que dice que sería Rector de Universidad.

Por aquí y por allá existen digitalizaciones de algunas de sus obras, atribuidas a los distintos nombres que hemos mencionado, y por tanto nada fáciles de reunir:

Ensayos:

  • Martínez Sierra, G. (1905). La tristeza del Quijote en archive.org
  • Martínez Sierra, G.; ilustraciones de Laura Albeniz (1908). El peregrino ilusionado. (Paris, 295 p.). Facsímil digital en Gallica. National Library of France.
  • Martínez Sierra, G. (1917). Feminismo, Feminidad, españolismo, (Madrid, Calleja), en archive.org. Edición de 1920 en archive.org.
  • Martínez Sierra, G. (1920). La mujer moderna, (Madrid, Calleja). en archive.org. Otro ejemplar de 1920.
  • Martínez Sierra, G. (1925). Cartas a las mujeres de España (Madrid, Calleja, 256 p.) en archive.org.
  • Martínez Sierra, María (1931). Conferencias impartidas en mayo de 1931 en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, y publicadas en La mujer española ante la República (1931). Ediciones digitales de la Junta de Andalucía (2003) de Realidad y Libertad.

Obras de creación:

  • Falla, Manuel de y Martínez Sierra, G. (1915). El amor brujo: gitanería en un acto y dos cuadros, escrita expresamente para Pastora Imperio, en archive.org.
  • Martínez Sierra, G. (1916). El ama de la casa: comedia en dos actos, en BVPB.
  • Martínez Sierra, G. (1916). La feria de Neuilly, en BVPB.
  • Martínez Sierra, G. (1920). Tú eres la paz (Obras completas, Madrid, Calleja, 295 p.), en archive.org.
  • Falla, Manuel de y Martínez Sierra, G. (1921). El amor brujo (L’amour sorcier) (Love, the magician), Ballet en un acte. Partition de piano et chant (London, J. & W. Chester) en archive.org. Edición de 1924 en archive.org, sin Martínez Sierra.
  • Martínez Sierra, G. (1923). Juan Pantoja de la Cruz, en BVPB.
  • Martínez Sierra, G. (1925). Madrigal : comedia en dos actos y en prosa, en BVPB.
  • Martínez Sierra, G. (1925). Rosas mustias: novela, en BVPB.
  • Martínez Sierra, G. (1928). Los pastores: comedia en dos actos, en BVPB.
  • Milagro gitano: fantasía cómico lírica / Original de María Martínez Sierra y de Peter de Maso, en BVMC (2003) a partir de transcripción del archivo familiar por González de Garay Fernández, Teresa y Juan Aguilera Sastre (2001).
  • Más obras en archive.org.
  • María Lejárraga en Centro de Información Documental de Archivos (CIDA).

Obras como traductora:

  • No hay burlas con el amor; La noche veneciana o las bodas de Lauretta / A. de Musset ; traducción de G. Martínez Sierra ; ilustraciones de Fontanals (Madrid, Biblioteca Estrella, 1918) en BVMC.

En 1903, Juan Ramón y varios autores del modernismo español ponen en marcha en Madrid la revista Helios. La BVPB ofrece digitalizada una carta firmada por «G. Martínez Sierra» a Galdós, pidiéndole un fragmento de «su comedia nueva Marianela» que había ofrecido para publicar en la revista. Pero, ¿de quién será la letra, de él ─como parece y se cataloga─ o de ella?

El número de julio de ese año Helios publica un artículo extenso firmado por G. Martínez Sierra titulado Galdós (p. 401-11). ¿Será cosa de él o de ella? Así estamos.