Fototeca literaria

Coordina Pedro Hilario Silva

una foto/ un autor / un libro

Mapamundi literario.https://www.greenmebrasil.com/viver/arte-e-cultura/8017-mapa-mundi-literario/

Una de las actividades más frecuentes que llevamos a cabo cuando viajamos es la de fotografiar paisajes, monumentos, esculturas… Lo hacemos por la calle y lo intentamos también en los museos y en el interior de los edificios. Las razones por las que llevamos a cabo esta actividad son, sin duda, variadas, pero en todas ellas suele subyacer una especie de admiración, fascinación o asombro ante lo captado por nuestra cámara. La imagen puede surgir como forma de evocación o de eso que alguno han llamado fetichismo literario, pero también como homenaje hacia quien ha creado obras que nos han emocionado, enseñado inquietado, conmovido. Esta doble dimensión de la imagen fotográfica es la que da sentido a esta sección en la esperamos que aquellos socios y visitantes que lo deseen compartan esa fotografía personal en la que quisieron dejar constancia de su admiración hacia un poeta, un novelista o un dramaturgo a través de esa imagen que captura ese instante en el que posaron junto a su estatua, retrato o vivienda.

Conocer y ubicar los lugares donde han nacido o residido, o que han visitado, estos autores a través de nuestras imágenes nos permitirá construir entre todos un atlas vital y literario lleno de propuestas viajeras y elaborar un itinerario de lugares significativos que, creado sobre vínculos literarios, establezca nuevos lazos emocionales que humanice a los escritores y nos los haga más próximos.

La ubicación del lugar donde se realiza la fotografía y un pequeño comentario sobre las razones que motivaron dicha acción, así como una breve cita de alguna obra del autor evocado, completarán cada aportación icónica a la sección. Si a ello le añadimos la lectura de algún fragmento de la obra citada, perfecto.

Si deseas participar en este aventura, puedes enviar tus archivo a:

1. Europa. Junto a la casa de Pierre Loti. Rochefort, Francia

«…en el fondo de las selvas de Siam, he visto alzarse la estrella vespertina sobre las grandes ruinas de Angkor…»

En 2014 visité por segunda vez la ciudad francesa de La Rochelle. A 29 kilómetros de esta hermosa villa marinera, situada dentro del departamento de Charente Marítime, en la región Nueva Aquitania, se encuentra Rochefort, ciudad que seguramente casi todos confundirán con la ciudad de Roquefort, en donde se elabora el famoso queso azul, pero con la que nada tiene que ver, salvo el que las dos son francesas. No fue, pues, degustar las exquisiteces de ningún queso azul lo que me hizo recorrer esos 29 kilómetros por la campiña francesa, sino el hecho de que en esta antigua ciudad costera del suroeste francés nació el 14 de enero de 1850 Louis-Marie-Julien Viaud, quien será conocido en el mundo literario como Pierre Loti. Mi interés por visitar el número 137, de la Rue Pierre Loti no era, pues, otro que conocer dónde había nacido este marino, corresponsal y viajero empedernido, elegido miembro de la Academia Goncourt en 1883, y miembro de la Academia Francesa en 1891, quien en 1901 escribió una de las obras más deliciosas y evocadoras que he leído nunca: El peregrino de Angkor. La foto elegida quiere ser testimonio de esta visita.

En la sección Recitario de esta página web, en la entrada 152, podemos encontrar: Pierre Loti (1850-1923): fragmento del libro de viajes «El peregrino de Angkor» (1912) [2000], leído por Pedro Hilario Silva.

(Autor de la fotografía Pedro Hilario Silva)


2. Europa. Junto a la estatua de Antonio Machado. Segovia, España

«…Verdad que el agua del Eresma/nos va lamiendo el corazón[…] / !Torres de Segovia,/ cigüeñas al sol!…»

A las puertas del Teatro Juan Bravo, en la Plaza Mayor de Segovia, tiene Antonio Machado una escultura en bronce. En ella el poeta de la Generación del 98 aparece representado con gabán y bufanda, apoyándose en un bastón, al tiempo que sujeta en su mano izquierda mi admirado libro Campos de Castilla. Aunque al autor sevillano se le identifica con la ciudad castellana de Soria, en donde vivió y contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo, lo cierto es que también en Segovia vivió durante siete años en los que ejerció de profesor de francés en el Instituto de segunda enseñanza de esta hermosa ciudad.

Yo, que en 2012 visitaba de nuevo Segovia, descubrí con sorpresa la estatua que había sido inaugurada dos años antes. La foto elegida quiere ser testimonio de este encuentro.

(Autor de la fotografía Pedro Hilario Silva)


3. Europa. Frente a la casa de Liev Nikolaievich Tolstoi (León Tolstoi). Moscú. Rusia

«Toda la variedad, todo el encanto y toda la belleza que existe en este mundo está hecha de luces y sombras.»

Solo por haber escrito Guerra y Paz, el conde de Tolstói merece su puesto en el panteón de los más grandes autores de la literatura universal de todos los tiempos. La foto está tomada en 2016 junto a la casa del escritor, ubicada en Lva Tolstogo, 21, en el barrio moscovita de Jamóvniki (metro Park Kultury), cerca de la espléndida iglesia de san Nicolás. Es un casa amplia, construida de madera y pintada de colores alegres.

En esta casa León Tolstói vivió casi veinte años. Desde 1882 hasta 1901. La casa, hoy convertida en Museo, al parecer se reconstruyó y amuebló siguiendo sus instrucciones, por lo que permite imaginarnos la manera de vivir del escritor y su familia.

(Autor de la fotografía Pedro Hilario Silva)


4. Europa. Con la estatua de Alfonso X el Sabio en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid

«Acucioso debe el rey seer en aprender los saberes, ca por ellos entenderá las cosas de raíz; et sabrá mejor obrar en ellas, et otrosí por saber leer sabrá mejor guardar sus poridades et seer señor dellas, lo que de otra guisa non podie tan bien facer, ca por la mengua de non saber estas cosas haberle por fuerza de meter otro consigo que lo sópiese, et poderle hie avenir lo que dixo el rey Salomon, que el que mete su poridat en poder de otro facese su siervo, et quien la sabe guardar es señor de su corazón; lo que conviene mucho al rey.»

COMO EL REY DEBE SEER ACUCIOSO EN APRENDER LEER, ET DE LOS SABERES LO QUE PUDIERE
PARTIDA SEGUNDA. TÍTULO V, LEY XVI

154. Alfonso X el Sabio (1221-1284): «Como el rey debe ser acucioso en aprender leer», fragmento de la Partida Segunda. Título V. Ley XVI (s. XIII), en versión de Antonio Solalinde (1922), leído por Javier Fernández Delgado para Fototeca literaria 4 (4 septiembre 2022). Véase El rey lector en web cooperativa. En Recitario 154.

El Liceo Español Luis Buñuel de París, de Acción Educativa Exterior española, llevó a cabo el pasado año un proyecto educativo con el que colaboraron varios miembros de nuestra Asociación con responsables de los departamentos de Historia, Lengua y otros del instituto parisino, que consistió en crear el sitio web Alfonso X el Sabio Web cooperativa 1221-2021, que conmemoraba los ocho siglos del nacimiento del Rey Sabio.

La conectividad digital permitió el trabajo colaborativo Madrid-París, que confluyó finalmente en una semana cultural que incluyó un Videoencuentro conmemorativo del centenario de Alfonso X el Sabio entre alumnos del Liceo Luis Buñuel (2.º Bachillerato) de París (Francia) y del Instituto Condestable Álvaro de Luna (1.º Bachillerato) de Illescas, Toledo (España). Fruto de esos trabajos fue también el artículo en el n.º 11 de Letra 15 titulado El Rey Sabio para bachilleres, en su centenario y varios audios que recogimos en Fonoteca 17.

17. Alfonso X el Sabio (1221-1284), dos textos recitados por Luis Cañizal: «Aleixandre y el hipotamo» (1:26), de la General e Grand Estoria, y «De las avantaias de los trebeios del acedrex», sobre el rey (0:46), de Libros de axedrez, dados e tablas. En su artículo incluido en Alfonso X el Sabio, web cooperativa 1221-2021 (2021). Atención a la pronunciación antigua, como quería Rafael Lapesa.

La imagen registra la emoción compartida tras la puesta en marcha definitiva del proyecto promovido por Consejería del Ministerio de Educación y Formación Profesional de España en Francia.

En la imagen, estatua del Rey Sabio en la Biblioteca Nacional de España en Madrid, con presencia del editor web, Javier Fernández Delgado, y el coordinador del proyecto parisino, Leandro Sánchez Garre, tras la reunión técnica de el 16 de febrero de 2021. Autor de la fotografía Luis Cañizal.


5. Norteamérica. Entrada al Cherry Lane Theatre. Nueva York, Estados Unidos

«How many roads must a man walk down/ Before you call him a man? (¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de ser llamado hombre?) .»

Una de las zonas de Nueva York que uno debe recorrer con tiempo es, sin duda, el barrio de Greenwich Village, uno de los lugares con más sabor literario y artístico de la Gran Manzana. En este popular barrio, conocido cariñosamente como «The Village», está el Cherry Lane Theatre (‘Teatro de la Vereda de Cerezos’), un pequeño teatro, ubicado en el 38 Commerce Street, entre las calles Barrow y Bedford, en el vecindario West Village, que pasa por ser el más antiguo de la ciudad que funciona continuamente fuera de Broadway. Es en su entrada donde, en el verano de 2018, poso para la foto .

Varias son las razones que me llevaron a ello; por ejemplo, el hecho de que Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan (el nombre artístico lo tomaría del poeta británico Dylan Thomas, otro habitual de las tabernas del barrio), Premio Nobel de Literatura en 2016, tocaba allí sus canciones mucho antes de su ascenso a la fama; pero sobre todo porque  este pequeño teatro acogió durante muchos años gran parte de las actuaciones de la vanguardia teatral que se identificaron con la llamada contracultura artística. De hecho, allí representaron sus obras regularmente muchos dramaturgos asociados con el teatro del absurdo; llegando, incluso,  Samuel Beckett a estrenar en él su obra Final de la partida en 1957.

(Autor de la fotografía Pedro Hilario Silva)


6. Europa. Sepultura de Cortázar en el Cementerio de Montparnasse, en París

«’Después de todo’, pensó Oliveira, ‘los juegos en el cementerio los puedo hacer yo solo’.
Fue a buscar el diccionario de la Real Academia Española, en cuya tapa la palabra Real había sido encarnizadamente destruida a golpes de gillete, lo abrió al azar y preparó para Manú el siguiente juego en el cementerio.
«Hartos del cliente y de sus cleonasmos, le sacaron el clíbano y el clípeo y le hicieron tragar una clica. Luego le aplicaron un clistel clínico en la cloaca, aunque clocaba por tan clivoso ascenso de agua mezclada con clinopodio, revolviendo
los clisos como clerizón clorótico.»

En París los cementerios están repletos de vivos que los recorren para evocar a los muertos y ejercitar el paseo por el jardín melancólico, que ya practicaron los decimonónicos antes de la llegada de la radio, el cine, la televisión y las redes sociales. Sus ecos llegan hasta hoy día, y todavía se encuentran paseantes que consultan en la entrada de los cementerios parisinos ─Père Lachaise, Montparnasse, Montmartre…─ los planos de las sepulturas de las personalidades allí enterradas, y los recorren buscándolas, muchas veces con poco éxito, porque se juntan muchas generaciones de difuntos en los mismos espacios. Son lugares bellísimos y evocadores, que normalmente están bien cuidados y que da gusto recorrer. En uno de ellos está la lápida con el nombre Julio Cortázar: tocas la losa y enseguida se presentan al recuerdo La Maga y Oliveira… Abro la novela en el móvil y busco un pasaje que leo en voz alta y que dejo que se pose con suavidad en la losa de piedra.

(Autora de la fotografía Toa Colino)

7. Europa. En el retiro francés de Francesco Petrarca. Fontaine de Vaucluse, Francia

SONETO A LAURA

Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.

En 2016 nos desplazamos desde la ciudad francesa a Aviñón, en la que pasábamos unos días de vacaciones, hasta La Fuente de Vaucluse (en francés  Fontaine de Vaucluse). Se trata de un impresionante manantial kárstico situado cerca de la comuna de Fontaine-de-Vaucluse, a la que da nombre, en el departamento de Vaucluse ( en occitano Vauclusa). La razón de la visita era doble: conocer un hermoso paraje natural; pero, sobre todo, hacerlo porque a comienzos del siglo XIV el poeta Francesco Petrarca pasó allí temporadas de descanso y creación durante una de sus estancias en la Ciudad de los Papas.

A mi izquierda, hay varias placas conmemorativas que nos recuerdan esta estancia de Petrarca en el lugar: una es de la Sociedad de Amigos de Dante Alighieri (orgullo italiano), otra de los poetas del lugar y otra, sin duda, la más significativa, la que dedica a la memoria del poeta toscano la Liga internacional del Esperanto. Las placas están dedicadas tanto al poeta renacentista como a su amada Laura de Noves, noble provenzal, esposa del marqués Hugo de Sade, a la que Petrarca conoció en la Iglesia de Santa Clara durante su estancia en Aviñón el 6 de abril de 1327, y que se considera la fuente inspiradora de la obra magna del poeta italiano, una obra llena de lirismo que tendrá una repercusión inmensa en la literatura occidental: su maravilloso Cancionero.

Al parecer, será el amor hacia Laura lo que hará que el poeta precursor del humanismo vuelva en 1337 a Aviñón, tras haber abandonado Francia durante algunos años; y compré una pequeña finca cerca del manantial al que ya los romanos llamaban «Vallis Clausa» («valle cerrado»). En esa finca pasará el poeta tres años escribiendo numerosos sonetos en honor de su amada…platónica.

Soneto a Laura, recitado en la web AlbaLearning: https://albalearning.com/audiolibros/petrarca/sonetoalaura.html

(Fotografía de Miren Álvarez Chillida)


7. Europa. Sepultura de Jorge Guillén en el Cementerio Inglés. Málaga, España

«¡Oh lunacuánto abril, qué vasto y dulce el aire! Todo lo que perdí volverá con las aves.»

En las Navidades de 2018 visité de nuevo Málaga. Como en ocasiones anteriores descubrí, entre los lugares recordados, algunos nuevos que una vez más consiguieron sorprender mi curiosidad viajera y literaria. Uno de ellos fue un pequeño cementerio, ubicado en la llamada Cañada de los Ingleses,  en el distrito centro de la ciudad, en concreto en el número 1 de la Avenida de Príes, que fue el primer cementerio protestante de España. Sobre la puerta de acceso se encuentra la fecha de construcción, el año  1856.

Aunque, como en todo cementerio que se precie, hay un conjunto de monumentos sepulcrales y tumbas de postín, con rasgos clásicos, neogóticos o, incluso, modernistas, llama la atención la sencilla factura de las tumbas de sus más eximios residentes, nos referimos a las del escritor británico Gerald Brenan y su mujer Gamel Woolsey, y a la del poeta de la generación del 27 Jorge Guillén, junto a la cual poso en la foto. Sobre la lápida puede verse un casi borrado epitafio que recoge solo el nombre del poeta y los datos de su nacimiento y muerte.

Nacido noventa y un años antes en una Valladolid finisecular, Jorge Guillén, uno de nuestros mayores representantes de la llamada poesía pura, conformante del irrepetible grupo poético que conocemos como Generación del 27, vino a ser enterrado el 6 de febrero del año 1984 en este pequeño camposanto levantado en el siglo XIX para dar sepultura a los que por su religión no podían ser inhumados en tierra sagrada y eran enterrados en las playas cercanas a la ciudad. Este vallisoletano, nombrado hijo predilecto de Andalucía, que vivió años de exilio a causa de la guerra civil, hizo de su poesía, recogida fundamentalmente en su obra Cántico, un himno al ser y a la vida. La austeridad de su tumba parece hablarnos también de la sencillez del ser humando que en ella reposa.

Aunque merece que se le preste algo más de atención y cuidado, esta vieja necrópolis aun posee algo de ese misterioso encanto que tanto atrajo al escritor danés Hans Christian Andersen en su visita a la ciudad andaluza en 1863, hecho del que dejaría constancia en su libro Un viaje por España: «Algo de esa extraña fuerza ejerció el cementerio protestante de Málaga sobre mí. Llegué a comprender por qué un lunático inglés se había quitado la vida para que lo enterrasen en este lugar. Gracias a Dios, yo no soy un lunático, sino que siento deseos de ver más de este bendito mundo, y no me quité la vida. Me parecía andar por un trozo de paraíso, por el más maravilloso de los jardines.»

(Autor de la fotografía Pedro Hilario Silva)


8. Europa. La Pardo Bazán en el Jardín de la Feministas. Madrid. España

«Los Pazos de Ulloa están allí -murmuró extendiendo la mano para señalar a un punto en el horizonte.- Si la bestia anda bien, el camino que queda pronto se pasa… Ahora tiene que seguir hasta aquel pinar ¿ve? y luego le cumple torcer a mano izquierda, y luego le cumple bajar a mano derecha por un atajito, hasta el crucero… En el crucero ya no tiene pérdida, porque se ven los Pazos, una costrución muy grandísima.»

Madrid es, sin duda, una ciudad llena de referencias históricas y culturales, muchas de ellas literarias. Pasear por sus calles es toparse continuamente con monumentos, estatuas, placas que nos recuerdan acontecimientos o personajes relevantes.  Podría haber elegido, por ello, la imagen de muchos lugares, pero he querido seleccionar esta fotografía por dos razones: la primera porque en ella vemos la estatua de una de las más insignes escritoras españolas: Emilia Pardo Bazán; una estatua, obra de Rafael Vela, que situada frente a los números 2 y 4 de la calle de las Negras, junto al cruce de esta con la calle Princesa, fue sufragada en 1926 por un grupo de mujeres, con la Duquesa de Alba al frente (uno de cuyos palacios, el de Liria, está justo al lado ); y la otra, porque la estatua se encuentra situada dentro del llamado Jardín de las Feministas.

Estoy segura de que a doña Emilia la ubicación le habría agradado y no porque estar cerca de un palacio cuadrara con su rancio abolengo aristocrático, no olvidemos que la autora de Los Pazos de Ulloa  era condesa; sino porque fue mujer de un firme pensamiento feminista que le llevó no solo a defender a la mujer en escritos y tribunas, sino a  romper con su propio comportamiento con los estereotipos de una época en consideraba a la mujer un ser carente de individualidad, con un destino marcado por la subordinación a la figura masculina, y carente de toda proyección pública.

Al parecer, la placa situada en la actualidad en lo alto de la farola que esta situada detrás de la estatua fue objeto de vandalismo continuado cuando se hallaba ubicada junto a la acera. Por lo que se ve las cabezas de algunos no están muy alejadas de aquellos pensamientos propios de esa sociedad intolerante y opresiva que hace más de un siglo doña Emilia tantas veces critico; pensamientos que parecen no haber avanzado desde aquellos tiempos en los que las mujeres sufrían, como la propia escritora, las consecuencias de una supuesta superioridad masculina; una actitud retrograda e irracional que entre otras cosas hizo que, a pesar de ser novelista, poetisa, periodista, traductora, crítica literaria, editora, catedrática universitaria, conferenciante; nuestra autora no solo no consiguiera el reconocimiento que merecía, sino que, por el contrario, le ocasionó críticas, insultos machistas y discriminación de hasta sus propios compañeros escritores, que le negaron hasta tres veces el ingreso en la Real Academia Española (RAE) a pesar de sus innumerables méritos.

(Fotografía de Miren Álvarez Chillida)